Entrenamiento de velocidad en natación:

Entrenamiento de velocidad en natación: 5 claves para mejorar el rendimiento

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Si sos de los que te esmerás en tu entrenamiento de velocidad en natación,  te daremos 5 claves valiosas para que puedas mejorar tu rendimiento. ¡Vamos todos a la piscina!

Aunque muchas personas se defienden en el agua, pocas son las que en verdad dominan la técnica a la hora de nadar. Los nadadores veteranos se desplazan muy bien en el agua, pero mejor aún son los olímpicos, quienes parecen vencer las leyes de la física. ¿Cómo es posible que esto suceda?

Desde luego, se necesita algo más que estar en buenas condiciones físicas: conocer sus técnicas de entrenamiento de velocidad. Sí, resulta algo muy difícil de apreciar mientras vemos a estos nadadores olímpicos practicar bajo el agua, pero dichas técnicas es lo que ellos ponen en práctica para marcar la diferencia con respecto a muchos de nosotros.

Clave #1: Posición del cuerpo

La posición del cuerpo es esencial para cada aspecto de la natación. La columna vertebral está conectada en tres áreas: la cabeza, las costillas y las caderas. Pensá en cómo estas tres piezas se alinean y alargan la columna vertebral.

La postura adecuada y un equilibrio en tu centro de flotabilidad disminuirán tu resistencia y elevará la efectividad de tu brazada. Normalmente, tu centro de flotabilidad se encuentra en tu pecho, cerca del esternón. Para mantenerte balanceado en el agua, empuja la parte superior del pecho hacia afuera, al mismo tiempo que impulses las caderas un poco más alto.

Clave #2: Posición de la cabeza

Entrenamiento de velocidad en natación

Cuando nadamos, procuramos levantar mucho la cabeza para poder respirar y esta acción hace que nuestras caderas se hundan. Si vas a tomar una bocanada de aire, deberás inclinar el mentón, de modo que un lado de las antiparras quede dentro del agua y el otro lado por fuera.

De lo contrario, si girás la cabeza más de 90 grados, se tensarán tus músculos y perderás velocidad.

La posición de la cabeza ayuda al cuerpo a mantener una postura balanceada. Para ello, antes de empezar, selecciona un punto donde fijarás la mirada. Levanta los ojos de manera rápida y eficiente, encuentra el objetivo y luego vuelve a la forma correcta, mirando hacia el fondo de la piscina.

Clave #3: La brazada

A medida que mueves un brazo mediante una brazada y llevas el otro hacia adelante, tu cuerpo va a querer rotar naturalmente. A medida que tu brazo derecho se extiende hacia adelante, su cuerpo debe girar hacia la derecha, preparándose para la próxima brazada.

Al mismo tiempo, tu lado izquierdo debe introducirse en la superficie a medida que comenzás a sacar el brazo izquierdo del agua. Recuerda respirar en ambas brazadas (lado y lado).

Clave 4: La patada

Cuando se da la patada incorrectamente, gastas mucha energía y disminuyes la velocidad. Esto es un obstáculo para quienes practican la natación. Mantén siempre las piernas juntas, así sea para dar una patada de aleteo o cruzada. Hazte la idea que estás atravesando el interior de unos salvavidas dentro del agua.

Clave 5: La respiración

Respirar en cada ciclo de brazada está totalmente bien, incluso en 100. Hoy en día, muchos nadadores aplican esta técnica en sus carreras porque el verdadero enfoque radica ahora en qué tan bien podés mantener tu velocidad y tu brazada mientras respirás.

Históricamente, los entrenadores creían que la respiración te hacía más lento. Si existe un rápido desarrollo de la técnica de respiración, podrás respirar bastante sin comprometer tu brazada.

Al decir eso, realmente tenés que mantener la cabeza en una posición baja, no alterar la línea de tu cuerpo mientras respirás, y por último pero no menos importante, tomar esa bocanada de aire rápidamente.

Por ejemplo, respirá cada 2 brazadas en los primeros 75 de una carrera de 100; observá cuán rápido vuelves a alinear la cabeza con tu cuerpo después de cada respiración. Ahora, eso es eficiencia, porque si podés mantener tu velocidad, tener un flujo constante de aire te resultará extremadamente beneficioso.

Para terminar…

Cuando el objetivo es llegar más rápido al agua, hay algunas cosas que deben suceder. Primero, tu técnica debe mejorar para que no tengas movimiento ni esfuerzo perdidos. En segundo lugar, mejorar la movilidad. Si tu rango de movimiento es limitado a través de tus hombros, afectará tu velocidad. El entrenamiento de movilidad tendrá un efecto directo y positivo en tu velocidad de natación.

Por último, entrena con un amplio número de brazadas, que te permitirán desarrollar más músculos de tu cuerpo, mejorando tu fuerza general como nadador.

Empieza tus entrenamientos con un baño para calentar y luego terminar con otro baño para enfriar. Usualmente de 200 a 500 metros cada uno, dependiendo del  entrenamiento trazado para ese día.

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