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Martes 16 de Septiembre de 2003

Historias y Anécdotas

LA PRIMER MUJER OLIMPICA







Corr√≠a el a√Īo 1914, el matrimonio Campbell viajaba por Europa debido a razones particulares, pero el 1¬ļ de agosto (de ese a√Īo), fueron sorprendidos por el inicio de la 1ra Guerra Mundial. A pesar de los intentos por embarcarse rumbo a la Argentina, debieron quedarse en Europa hasta la finalizaci√≥n de la 1ra Gran Guerra. El se√Īor Campbell de nacionalidad Escocesa, amante del golf y due√Īo de campos cerca de la ciudad de Bah√≠a Blanca, estaba casado con una mujer de nacionalidad argentina que era hija de Mari Gorman, una de las primeras maestras que Domingo Faustino Sarmiento trajo al pa√≠s; ellos fueron los padres de una hermosa criatura que, el d√≠a 8 de marzo de 1916, naci√≥ en la ciudad de Bayona, Francia y que fue llamada Jeannette Morven (monta√Īa en irland√©s) Campbell. El 11 de noviembre de 1918 se firm√≥ el armisticio y finaliz√≥ la 1ra Guerra Mundial, raz√≥n por la cual regresaron inmediatamente a la Rep√ļblica Argentina. Se embarcaron en el puerto de Barcelona y viajaron en el barco que trajo la gripe a nuestro pa√≠s, enfermedad que, durante la traves√≠a caus√≥, la muerte de m√°s de cuarenta personas entre tripulantes y pasajeros.
La familia se instal√≥ en el barrio de Belgrano y Jeannette, con muy poquitos a√Īos, fue hecha socia del Belgrano Athletic Club. En el a√Īo 1922, con s√≥lo 6 a√Īos, esa chiquilina, rubia, inquieta y juguetona daba sus primeras brazadas en la pileta de su club, guiada un poco por su hermana mayor: Dorotea, y por el inmenso talento que Jeannette ten√≠a para esta disciplina. Fue creciendo en este deporte a pesar de que la instituci√≥n no le brindaba ning√ļn tipo de apoyo. En el a√Īo 1928 logr√≥ sus primeros triunfos, mientras que su hermana Dorotea, obten√≠a el t√≠tulo de campeona argentina, en 100 metros libres, con una marca de 1.33.2 convirti√©ndose en el ejemplo a seguir.
Jeannette también jugaba al hockey sobre césped siendo una muy buena jugadora y disputando partidos internacionales. Pero la natación era su pasión, buscando más apoyo deportivo fue al Hindu Club, pero al poco tiempo volvió nuevamente al Belgrano, al que iba a representar hasta el fin de su carrera deportiva y convirtiéndose en su segundo hogar. Siguió creciendo, su físico se fue transformando en algo ideal para el deporte, más de 1,70 de estatura, largos brazos, delgada, fuerte como consecuencia de los muchos deportes que practicaba y de una belleza inusual, belleza que le iba a dar una de las alegrías más emocionantes de su vida.
La vida deportiva de Jeannette era acompa√Īada por un nadador cuyo nombre era Roberto Peper. Este la aconsejaba en la faz t√©cnica y le preparaba alg√ļn entrenamiento, pero, por sobre todas las cosas, trataba de profundizar una amistad, que, con el correr de los a√Īos, se iba a transformar en un inmenso amor.
El 10 de marzo del a√Īo 1932, la Campbel con tan s√≥lo 16 a√Īos, enfrenta su primer Campeonato Argentino y logra el ansiado t√≠tulo con una marca de 1.18.6 que se convert√≠a en nuevo r√©cord argentino. Su vida no tuvo cambios importantes, a pesar del t√≠tulo y el r√©cord, sigui√≥ con su rutina, su trabajo en el frigorifico Swift, sus otros deportes, los bailes que adoraba, el cine con su idolatr√≠a por Gary Cooper, y la nataci√≥n que, hasta ese momento, era tomada como un deporte de verano. Durante el a√Īo 1933 Jeannette interviene en el Campeonato Argentino y el 11 de marzo, sufre su primera derrota y √ļnica en el pa√≠s (perdi√≥ tres carreras en toda su campa√Īa) contra Alicia Laviaguerre, que gana los 100 libre con 1.19.0 y a pesar, de que en el deporte no hay excusas, el d√≠a anterior Jeannette hab√≠a cabalgado toda la tard¬Ě¬Ě¬Ě¬Ě el Tigre quedando molida para la carrera.
Esto alienta el esp√≠ritu de Jeannette y empieza a entrenar con mayor seriedad y en el Argentino de 1934 se toma la revancha ganando el t√≠tulo argentino con 1.15.4. A nivel sudamericano se comentaba que en el a√Īo 1935, se iba a permitir participar a las mujeres, cosa que en las ediciones de 1929 y 1934 no hab√≠a sido posible. En el argentino de 1935 gana nuevamente los 100 metros libre con una marca de 1.12.0, nuevo r√©cord argentino, y los 400 libre con 6.14.7 y clasifica para su primer sudamericano. R√≠o de Janeiro recibe por primera vez a las mujeres y Jeannette despliega su enorme talento: y realiza en 100 libre una marca de 1.08.0, r√©cord argentino y sudamericano y una marca de primer nivel internacional, adem√°s gana los 400 libre con 5.47.8 con r√©cord y la posta 4x100 libre con (Frick, Milberg, Laviaguerre y Campbell) con 5.11.1. En su debut redondea tres medallas de oro, con tres r√©cords argentinos y tres sudamericanos. Luego de este campeonato sudamericano, el gran sue√Īo era casi una realidad, una mujer, la primera despu√©s de nueve olimp√≠adas iba a representar a nuestro pa√≠s en los juegos m√°s impresionantes de la historia. Su gran actuaci√≥n de R√≠o y su marca de 1.08.0 eran el argumento para su nombramiento. En el verano de 1936, vuelve a ganar el campeonato argentino, con 1.13.0 y los 400 metros con 6.00.6. Jeannette organiz√≥ su vida y entren√≥ con dureza aunque nunca pudo entrenar una semana entera. Por falta de presupuesto, ning√ļno de los grandes nadadores varones de esa √©poca fueron nombrados. Solamente Jeannette, una vez regularizada su ciudadan√≠a, fue designada.
El d√≠a 9 de junio de 1936, a bordo del Cap Ancona, Jeannette parte rumbo a Europa, junto a una delegaci√≥n de 50 hombres, convirti√©ndose en la primera mujer argentina en representar al pa√≠s en una olimp√≠ada. Marc√≥ para la √©poca una vivencia demasiado audaz, al viajar sin chaperona, por otra parte, trat√≥ de entrenar en una pileta de diez metros a la que recorr√≠a en tres o cuatro brazadas, cosa que resultaba muy compleja. Al llegar a R√≠o, Brasil, el entrenador a cargo, Juan Carlos Borras, decidi√≥ comprar una soga el√°stica, gracias a la cual pudo entrenar atada la borde de la pileta y aprovechar as√≠, al m√°ximo, todos los d√≠as del largo viaje. Los 21 d√≠as de la agotadora traves√≠a se sobrellevaron con la alegr√≠a de la vida a bordo del barco: la fiesta del cl√°sico cruce del Ecuador fue inolvidable, y, a pesar de que te   n√≠an terminantemente prohibido bailar porque se endurec√≠an los m√ļsculos de las piernas, se divertieron, al punto que, Jeannette hasta se disfraz√≥ de hombre, simulando un casamiento de ¬ęapuro¬Ľ, con un chico que se hab√≠a disfrazado de novia.
En el mundo se dejaban sentir vientos de Guerra cuando Alemania los recibió con los brazos abiertos. En la ciudad de Berlín estaba todo preparado para que los juegos fueran los mejores de la historia. Adolf Hitler en el palco y el jóven atleta negro llamado Jesse Owens (EE.UU.) en la arena, se iban a convertir en los dioses de una fastuosa olimpíada en la que ambos representaron dos papeles contrapuestos pero complementarios, la política y el deporte. Nadie pudo evitar que todo el aparato propagandístico del Tercer Reich brillara en todo su esplendor. Esto llevó a los juegos a una organización perfecta y de un altísimo nivel, que, junto a la gran categoría de los deportistas la transformó en la más espectacular olimpíada de la historia. Jeannette se había alojado junto a toda la delegación en la villa olímpica, que era perfecta y por primera vez en su vida entrenaba todos los días, aunque debía hacerlo muy temprano y con aguas bastante frías, pero su confianza comenzaba a crecer día a día ya que empezaba a sentirse cada vez mejor bajo la dirección del entrenador Juan Carlos Borras.
Borras trataba de corregirla técnicamente en algunos detalles, como largada, vuelta y ritmo de carrera, tratando que su brazada fuera más larga, aunque su estilo era casi perfecto. No trabajaron distancias largas y durante la primer semana hacían cómodos trabajos sobre 50 metros para que se acostumbrara a la pileta olímpica.
Luego trabajaron mucho sobre piques de 150 metros, donde Jeannette deb√≠a pasar en 1.09.0 y tratar de volver los √ļltimos 50 en menos de 30 segundos.
Jeannette recuerda que su √ļnica diversi√≥n era escuchar m√ļsica, en un teatro al aire libre, dentro de la villa ol√≠mpica y tambi√©n que cada vez que Adolf Hitler se acercaba, todos corr√≠an y trataban de acercarse y verlo, aclarando que gracias a Dios a esa edad no entend√≠a nada de pol√≠tica. Tambi√©n qued√≥ en su memoria que Goering, jefe de las Luftwaffe (Fuerza Aerea) se acerc√≥ a la pileta y la quiso saludar: ¬ęEn ingl√©s me pregunt√≥ de donde ven√≠a, yo le contest√© que de Argentina¬Ľ, a lo que el contest√≥ ¬ę¬°Uhhh, que lejos est√°s de casa!¬Ľ.
Al fin lleg√≥ el primero de agosto, el d√≠a tan esperado en que se inauguraban los juegos en el estadio ol√≠mpico que ten√≠a capacidad para cientodiezmil espectadores. Nunca se hab√≠a visto algo igual, el p√ļblico se puso de pie y al mismo tiempo gritaba ¬ę¬°HEIL HITLER!¬Ľ, con el brazo en alto mientras el F√ľhrer hac√≠a su entrada al estadio, simult√°neamente, las juventudes hitlerianas tambi√©n saludaban al dictador. ¬ęJam√°s se me borrar√° el recuerdo de esta inauguraci√≥n, a pesar de lo poco que tuvo que ver con el deporte y me sent√≠ orgullosa de desfilar detr√°s de mi bandera (√ļnica mujer) y delante del equipo masculino¬Ľ. Se soltaron 10.000 palomas, mientras que el dirigible Hindenburg se deslizaba sobre el estadio y al comp√°s de la marcha de homenaje, compuesta por Richard Strauss, se puso en movimiento el imponente desfile de las delegaciones, algunas como Francia, saludaron al dictador con el brazo extendido siendo ovacionada por el p√ļblico, mientras que Estados Unidos e Inglaterra, al pasar frente al palco miraron hacia otro lado.
La antorcha ol√≠mpica fue tra√≠da desde el santuario de Olimpia por una posta de 3300 deportistas, a trav√©s de 3076 kil√≥metros y un joven ario de nombre Eric Schilgen, de la juventudes hitlerianas, realiz√≥ el √ļltimo relevo. La impresionante ceremonia finaliz√≥ cuando Spiridon Louis, ganador de la primera Marat√≥n, Grecia 1896, ataviado con ropas de pastor griego, le entreg√≥ un ramo de olivos a Hitler. La ceremonia hab√≠a finalizado y los juegos estaban en marcha y estas im√°genes jam√°s se borrar√≠an de la mente de nuestra campeona que, con s√≥lamente 20 a√Īos, iba a afrontar el m√°ximo evento de su vida.
Comenzó la segunda semana de los juegos y con ella el turno de la natación.
El día 8 de agosto, Jeannette debutó en 3er serie eliminatoria, enfrentando a la campeona alemana Gisela Arendt, a la cual superó con una marca de 1.06.8, Récord Argentino y Sudamericano. A pesar de los nervios su debut fue brillante.
El 9 de agosto tuvo su segundo escollo, le tocó correr la segunda semifinal nada menos que contra la holandesa Willie den Ouden que era la récordwoman mundial y máxima candidata. "Por los tiempos que se habían hecho las posibilidades de clasificar eran óptimas, y con el entrenador Borras, decidimos nadar los primeros 75 metros con cierta comodidad, respirando hacia ambos lados, para vigilar a las rivales y rematar los 25 metros finales, para tratar de preservarse para la final." Acertaron y ganó la semifinal con 1.06.6, nuevo récord Argentino y Sudamericano, superando a la plusmarquista mundial Willie den Ouden que se comentaba estaba pasada de entrenamiento. Era finalista y su felicidad era indescriptible.
La alegría era inmensa, nadie esperaba esta actuación espectacular, había ganado la eliminatoria y la semifinal. Al llegar a su habitación de la villa olímpica había flores y mensajes de augurio por doquier.
Comenzaba, para Jeannette, una larga noche invadida por los nervios, donde se trata de dormir y no se puede, donde se cierran los ojos y las imágenes de la competencia que viene, empiezan a desfilar, donde no se encuentra una posición cómoda para descansar, donde la tensión a veces juega en contra del deportista, ante la posibilidad de una victoria.
Lleg√≥ el gran d√≠a. La pileta estaba colmada de p√ļblico, m√°s de 20.000 personas. Borras le di√≥ las √ļltimas indicaciones y trat√≥ sobretodo de tranquilizarla d√°ndole confianza y pidi√©ndole que luchara hasta el √ļltimo metro. Frente a los cubos de partida se   encontraban las nadadoras, tensas y pensando como iban a nadar la prueba. El largador dijo: en sus marcas y son√≥ el disparo. Jeannette reaccion√≥ tarde y entr√≥ casi √ļltima al agua, pero a los 25 metros ya estaba tercera y di√≥ la vuelta de los 50 metros, junto a la alemana Arendt, en primer lugar. Luego se despeg√≥ de ella, pero Mastenbroeck, que en los 50 metros hab√≠a girado medio metro atr√°s, comenz√≥ a atacarlas en un sprint final terrible. Luch√≥ y mantuvo la punta hasta los 85 metros, luego fue brazada a brazada, metro a metro y a pesar de que Jeannette no se entreg√≥ la holandesa en los 5 metros finales hizo una peque√Īa diferencia que le signific√≥ la victoria. El p√ļblico aplaud√≠a de pie y gran parte del mismo la alent√≥ a pesar de no ganar, ya que Jeannette con su humildad, simpat√≠a y belleza hab√≠a conquistado Berl√≠n. La pileta del Reichsportfeld hab√≠a sido testigo de una de las haza√Īas del deporte argentino que jam√°s deben olvidarse.
Despu√©s vino la ceremonia del podio, las ovaciones, la corona de laureles y la inolvidable medalla de plata: √ļnica hasta hoy en nataci√≥n. Cuatro d√≠as despu√©s, vendr√≠a otra satisfacci√≥n, ya que fue elegida por voto un√°nime, reina de la belleza de la olimp√≠ada, algo que la llen√≥ de orgullo y que al d√≠a de hoy la satisface m√°s que su querida medalla de plata.
En la pieza de los recuerdos, el platillo con los s√≠mbolos ol√≠mpicos con la inscripci√≥n ¬ęDer schonhectes Konigin Berl√≠n 1936¬Ľ (A la Reina de la belleza Berl√≠n 1936), es el recuerdo m√°s venerado de una olimp√≠ada que la marc√≥ a fuego, no s√≥lo en lo deportivo, sino en su vida. En un principio pensaba quedarse en Europa, pero luego decidi√≥ volver y esta decisi√≥n le evit√≥ la posibilidad de un mal momento en altamar, ya que ni bien lleg√≥ fue sometida a una operaci√≥n de apendicitis. Pasado un tiempo, comenz√≥ nuevamente a entrenar con vistas al Argentino y Sudamericano de 1937. Gan√≥ en los 100 y 400 metros libre en el Argentino y, en Montevideo, gan√≥ dos medallas de oro en 100 libre y en la posta 4x100 libre con (Milberg, Rodhivs, Milberg y Campbell) con r√©cord sudamericano, pero sorpresivamente, en los 400 metros libre, Piedade Coutinho, una de las grandes de Brasil, genera la tercer derrota de su vida.
Después y siempre pensando en las olimpíadas de Tokyo de 1940 ganó todo lo que corrió, Argentinos y Sudamericanos.
En 1938 en Lima, Per√ļ, gana tres medallas de oro, una en 4x100 libre con (Frick - Rodhius - Mitchell - Campbell). En el a√Īo 1939 en Guayaquil, Ecuador, se despide de los Campeonatos Sudamericanos, ganando 100, 200 y 400 libre y una posta que fue inolvidable formada por Frick, Tisserandet, Mitchell y Campbell. En nuestro pa√≠s corre su √ļltimo Campeonato Argentino en marzo de 1939, en la pileta de 25 metros de la Asociaci√≥n de Comercio e Industria, ganado los 100, 200 y 400 libre, despidi√©ndose con un triplete inolvidable.
Nunca m√°s le pudieron ganar, se convirti√≥ en un √≠dolo intocable e inolvidable, y ya muy cerca de su nuevo sue√Īo ol√≠mpico, la locura de los hombres convirti√≥ al mundo en un manicomio, en donde se perdieron millones de vidas sin sentido. En ese a√Īo, 1939, los sue√Īos de Jeannette fueron destrozados por la m√°s grande y terrible Guerra Mundial. Luego, en 1941, decidi√≥ dejar de nadar y esa hermosa amistad con Roberto Peper, que se hab√≠a convertido en el amor de su vida, se oficializ√≥ con el casamiento.
Después vendrían los hijos, Inés, Susana y Roberto. Jamás se alejó del deporte. Su hija Susana fue la mejor nadadora de la década del 60 y Roberto Peper (Padre) fue designado miembro del Comité Olímpico Internacional lo que la obligó a viajar constantemente por el mundo y nuestro país. Fue la cabeza de las famosas colectas de ALPI y en esa gran cantidad de viajes estuvo junto a personajes como la Reina de Suecia, el Príncipe de Mónaco, la Princesa de Inglaterra o el Primer Ministro de Japón, y tuvo entrevistas con el Papa cada vez que iba al Vaticano.
Pero todav√≠a le quedaban emociones inolvidables. En el a√Īo 1964, en Tokyo se realizaban los Juegos Ol√≠mpicos y su hija Susana fue designada representante argentina y el Comit√© Ol√≠mpico design√≥ a Jeannette dama de compa√Ī√≠a de la delegaci√≥n.
Una vez en Tokyo, tuvo el honor de ser nombrada abanderada y desfil√≥ al frente de la delegaci√≥n con la ense√Īa patria en sus manos, una vivencia que jam√°s olvida, se hab√≠a hecho justicia, Tokyo 1940 fue reemplazado por Tokyo 1964. Luego vendr√≠a un reconocimiento internacional, un lugar en el International Swimming Hall of Fame Honorees (1965-1996) otorgado en 1991, que es el reconocimiento a su trayectoria internacional.
Ahora a 60 a√Īos de la haza√Īa no vive de recuerdos sino de su presente, su esposo, sus hijos y nietos que llenan todos sus d√≠as y todas sus medallas y pergaminos, son hermosos recuerdos, pero simplemente recuerdos. Por eso, alguna vez, habr√° alguna nadadora que supere esta actuaci√≥n de Berl√≠n 1936, o surgir√°n otras que ser√°n mejores o peores pero seguramente jam√°s habr√° "ninguna igual".
Esta breve historia est√° hecha con todo el respeto y admiraci√≥n a una deportista que no debe quedar circunscripta a nuestra disciplina sino que debe ser reconocida y recordada como una de las m√°s grandes de la historia del deporte argentino. ¬ľ
 
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