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Lunes 3 de Noviembre de 2003

Entrenamiento

Drogas: El enemigo a vencer







¡Droga! Una palabra que debería causar estremecimiento, se ha convertido con el paso de los años en una compañía habitual para todos nosotros. El ilegal comercio de estupefacientes, se ha convertido en el negocio que más dinero reditúa en el mundo, superando a las industrias del petróleo, armas, medicinas, automotrices, etc. Las organizaciones de la droga han invadido el mundo con sus diferentes productos, llevando a que muchos países que solamente eran de tránsito, se convirtieran en países de consumo, entre ellos Argentina.

Las fabulosas ganancias logradas por estos asesinos, que es como se los debe catalogar, son volcadas a diferentes países en donde se realizan grandes negociados, en todos los casos sin ninguna explicación. Consecuentemente se realizan actos de corrupción quebrando la columna vertebral de las naciones al corromper a políticos y funcionario de turno de diferentes países. La droga se ha instalado en todos los sectores de nuestra sociedad en forma grave y alarmante, sobretodo en un alto porcentaje de nuestra juventud. Cocaína, marihuana, éxtasis, LSD, crack, etc., llegan con alarmante facilidad a nuestros chicos. En muchos centros de diversión nocturna es ofrecida y aceptada de modo que casi sin darse cuenta, terminan entrando al mundo de la droga sin tener la mínima noción de que han comenzado un calvario del cual les será muy difícil salir.

De diferentes sectores se transmite a la juventud que de la droga se puede escapar y esto no es mentira, pero también deben escuchar y saber que es muy difícil, muy duro y que deberán superar terribles momentos para vencer a esta enfermedad.
Debemos aprender que no haber probado droga no es una deuda pendiente en nuestra vida. Tenemos que saber que entrar en este círculo vicioso significa poder llegar a morir. Esta es la única realidad y el único camino a donde nos llevan las diferentes drogas.

Drogas Sociales:
Alcohol - Cocaína - Marihuana

Alcohol

El consumo excesivo y prolongado de alcohol (la droga más utilizada en los Estados Unidos) provoca cambios patológicos en el hígado, corazón, pulmones y músculos, y pueden llevarnos a la incapacidad y a la muerte.
Por encima de cierta cantidad, el alcohol es sencillamente un veneno para el organismo. Mutila a las células y puede llegar incluso a matarlas.
Parece evidente que el alcohol tiene poco o ningún efecto beneficioso sobre las funciones orgánicas esenciales para el rendimiento físico.
Las respuestas frente al alcohol varían tremendamente de unas personas a otras.
Algunos individuos responden en forma intensa ante cantidades muy pequeñas.

La ciencia médica considera potencialmente peligrosa cualquier cantidad diaria superior a 59 ml de alcohol de 90º o su equivalente en vino o cerveza. Tales cantidades se asocia a elevados niveles de enfermedad y muerte. La cerveza contiene 35,4ml de alcohol por cada porción de 354ml. El vino de mesa contiene 32,45ml de alcohol por cada porción de 88,5ml.

Con frecuencia, los atletas beben con el objeto de mejorar sus funciones psicológicas y la confianza en sí mismos, pero esto constituye un error. El desempeño a nivel psicomotor no hace sino sufrir por culpa del alcohol, según muestran los análisis sobre relaciones entre alcohol y el rendimiento físico, efectuados en 1982 por el American College of Sports Medicine.

El estudio reveló que en los deportes que implican reacciones rápidas ante estímulos cambiantes «el rendimiento queda afectado en la forma más adversa posible». Incluso las pequeñas o moderadas cantidades de alcohol pueden deteriorar los tiempos de reacción, la coordinación ojo-mano, la precisión, el equilibrio y la coordinación compleja. En este estudio se consideró una dosis pequeña equivalente a 44,25 a 59ml de alcohol. Una dosis moderada equivale a 88,5-118ml. Según los análisis, parece evidente que el alcohol tiene poco o ningún efecto beneficioso sobre las funciones orgánicas esenciales para el rendimiento físico, como son el metabolismo energético, el consumo máximo de oxígeno (VO2 max.), el ritmo cardíaco, el volumen por latido, el gasto cardíaco, el flujo de sangre a través de los músculos o la dinámica respiratoria.

En aquellos estudios que evidencian efectos significativos, los cambios parecen ser negativos. El consumo de alcohol no mejora la capacidad de trabajo muscular, y de hecho puede reducir los niveles de rendimiento. También puede alterar la termorregulación del organismo y la capacidad de resistencia frente al ejercicio prolongado en un ambiente frío.
La presencia de alcohol en la sangre también repercute negativamente sobre el tiempo de recuperación, la utilización de carbohidratos para obtención de energía y el metabolismo proteico.

El sistema nervioso central es extremadamente sensible al alcohol. Un trago puede interferir inmediatamente y alterar de modo temporal los delicados mecanismos bioquímicos que actúan en el cerebro y médula, provocando nauseas y mareos.
El alcohol es particularmente tóxico para las células del estómago e intestinos.
Provoca desarreglos en el funcionamiento gastrointestinal durante períodos de veinticuatro a cuarenta y ocho horas. En algunas personas, el exceso de alcohol produce trastornos intestinales y fuertes diarreas.
Gracias a un sistema enzimático presente en el hígado, el organismo está naturalmente preparado para desintoxicarse a sí mismo de la pequeña cantidad de alcohol (alrededor de 29,5ml) que se produce diariamente como producto secundario de la digestión de los carbohidratos. Pero si bebemos grandes cantidades de alcohol, este sistema queda saturado permitiendo el paso a la corriente sanguínea tanto a los alcoholes naturalmente producidos como de los presentes en la bebida alcohólica ingerida. De esta forma se extienden los daños celulares. Es particularmente pernicioso beber grandes cantidades en períodos breves de tiempo. En estos casos, el alcohol en sangre puede elevarse hasta niveles peligrosos para la vida, porque el alcohol tiene efectos sedantes y depresivos. Puede provocar la muerte, y de hecho a veces, especialmente entre personas, jóvenes por falla del sistema respiratorio o bien a través de una cadena de efectos por que el cerebro queda entorpecido, activándose el mecanismo del vómito y pudiéndose dar la circunstancia de que el individuo se asfixie al aspirar su propio vómito.

El alcohol es un diurético, y actúa sobre los riñones estimulando formación de orina. La cantidad de orina expulsada es mucho mayor que la cantidad de líquido ingerido, por lo que se crea un estado de relativa deshidratación. Los atletas y entusiastas del entrenamiento, que sudan grandes cantidades durante sus sesiones de ejercicio, deben ser conscientes de este efecto.
La presencia de alcohol en sangre también repercute negativamente sobre el tiempo de recuperación, la utilización de carbohidratos para obtención de energía y el metabolismo proteico.

El American College of Sports Medicine constata la apremiante necesidad de realizar un «serio esfuerzo» para informar minuciosamente a todos los preparadores, entrenadores y atletas sobre los efectos del alcohol en el rendimiento físico y la salud general.
También sugiere la siguiente norma como límite superior diario que no debe ser traspasado por los adultos, en cuanto a consumo de alcohol: no más de 14,75ml de alcohol puro por cada 23 kg. de peso corporal. Así, por ejemplo, para una persona de 68 kg, dicha cantidad equivale a tres botellas de cerveza, tres vasos de 118ml de vino de 14º o 88,5ml de whisky de 50º.

Cocaína

Según el psicofarmacólogo Ronald Siegel, de la UCLA, la cocaína «gratifica al cuarto impulso», seduciéndolo mejor que cualquiera de las sustancias químicas que existen en el planeta.
El uso de la cocaína entre los atletas corre paralelo a su uso general en la sociedad.

Según Siegel, el cuarto impulso es la motivación por intoxicarnos, tan inherente a la condición humana, como la necesidad de sexo, el hambre y la sed. Esta sustancia se convirtió en los años setenta en la droga de la alta sociedad, desde donde se extendió a los lugares de trabajo y a los ghettos.

Además de los aspectos sociales del uso de la cocaína, muchos atletas caen en la adicción atraídos por el señuelo de un mejor desempeño atlético. Y de hecho, en un principio, la cocaína proporciona sensaciones de bienestar y energía sin límites. En forma insidiosa va aumentando la dependencia y puede desarrollarse una completa adicción física y psicológica. Según los expertos, es abrumadoramente evidente que la cocaína (tanto si se fuma como si se inyecta o inhala) puede convertirse rápidamente en una obsesión. Los efectos son impredecibles y dependen de los ingredientes mezclados con la droga. El uso continuado de la cocaína puede producir hemorragias nasales, pulso rápido, convulsiones, vómitos e incluso la muerte. El crack, producto derivado por reducción y más barato que la cocaína, es aún más adictivo que ésta. Desvanecida la euforia, provoca depresión, irritabilidad, psicosis paranoide. Esta versión «fumable» de la cocaína es 10 veces más fuerte que el polvo para inhalar y su uso provoca muerte por fallo cardíaco o respiratorio.

Shakespeare decía: «Encuentro que la medicina es peor que la enfermedad». Los atletas, grandes consumidores de fármacos analgésicos, apoyan sin duda alguna esta opinión.

Además de los riesgos para la salud y la buena condición física el uso de cocaína puede significar la ruina de una carrera deportiva por violación de las normas establecidas en los centros de educación, equipos y organizaciones deportivas.

La Marihuana

La Marihuana se extrae de las hojas de la planta «Cannabis Sátiva» que crece con suma facilidad. Puede desarrollarse tanto al aire libre, como en el interior de las casas. El ingrediente activo de la marihuana es el tetrahydrocannabinol (THC), muy difícil de ser sintetizada en el laboratorio. Algunas de las drogas del mercado negro que supuestamente son THC son realmente phencyclidine, un sedante. De fácil absorción y liposoluble el THC, produce una relativa rápida sensación estimulante, con una duración de cinco días aproximadamente, pero debido a la solubilidad de los lípidos, este puede permanecer en el organismo durante seis meses e incluso más tiempo. Esto genera problemas para aquellas personas que deben someterse a un control de dopaje, incluso si no se utilizan para la mejora de marcas deportivas.

Alguno de los efectos de la marihuana son:

• Anestesia (algunos pacientes la requieren como alivio de sus dolores)
• Excitación
• Deshinibición
• Depresor vasomotriz y respiratorio
• Ataxia (Desequilibrio)
• Sedación
• Disminución de la presión interocular (bajada de presión en el globo ocular). (Algunos individuos reclaman el derecho de fumar marihuana para controlar el glaucoma)

La marihuana ha sido siempre conocida como un deshinibidor afrodisíaco, ya que muchas de las disfusiones sexuales son debidas a inhibiciones o carencia de interés. La acción de la marihuana es similar a aquella del alcohol o los barbitúricos que son depresores del sistema nervioso central (S.N.C.).

La Marihuana como estimulante ergogénico deportivo

Esta sustancia no se debe tomar si deseamos entrenar en serio. Su efecto es adictivo, es decir, cuanto más se tome más grande deberá ser la dosis siguiente para causar el mismo efecto y permanece en el cuerpo por un largo período de tiempo, siendo detectada en controles de dopaje durante meses depués de ser tomada.

Entre sus peores acciones están:

Alteran los reflejos, la concepción del espacio, del tiempo y la percepción profunda. La memoria puede ser obnubilada por un corto período de tiempo quedando muy susceptible a la sugerencia, al estar afectado el sentido del juicio. El síndrome de carencia de emociones descrito por O’Brien, prueba que uno puede sentirse perezoso y apático, frustrado con ideas irreales y dar muestras de introversión. Finalmente el humo tóxico daña los alvéolos pulmonares, lo que puede reducir la capacidad pulmonar y provocar ahogos.

Por todo ello se debe desaprobar, rotundamente, su uso.

 Ver Recomendaciones a los padres

Deporte y Drogas

El deporte, que es parte importante de esta sociedad, también estuvo involucrado con las drogas desde sus inicios. El deporte olímpico nació con la transparente y hermosa imagen de que lo importante es participar, el inolvidable Fair Play, donde lo único que tenía valor era lograr la victoria sin ventajas. Pero como en la vida también en el deporte, aparecieron dirigentes de distintos países que necesitaban victorias a cualquier costo, mezclando política y deporte. Este tipo de presiones hizo que aparecieran los entrenadores que para tener un deportista único y victorioso, «mataron deportivamente» a cientos de atletas y entonces aparecieron los «médicos milagrosos» con sus pastillas y brebajes secretos. Todo esto hizo que muchos deportistas, algunos sabiendo, otros engañados por su técnico y médico y otros simplemente por el hambre de la gloria deportiva o por el dinero comenzaran el triste camino de las drogas deportivas. Los diferentes estudios fueron cambiando el panorama deportivo y, de las drogas que se usaban para tener un rendimiento máximo en las finales de las diferentes disciplinas deportivas, se comenzó a estudiar otras formas de dopaje al nacer los controles antidóping. Aparecieron los atletas-robots. Estudios de todo tipo que van desde el simple análisis de sangre y orina hasta los más complicados estudios genéticos determinando los biotipos para cada disciplina, la especialidad dentro de esa disciplina y que potencia necesita cada grupo muscular para esa especialidad. Nacían los deportistas de laboratorio y entraban al deporte los estimulantes, los esteroides anabolizantes, los diuréticos, los corticoides, los bloqueantes beta adrenérgicos, los analgésicos narcóticos, el dóping sanguíneo y últimamente una nueva droga llamada EPO, que lleva a los atletas a tener una gran resistencia al cansancio, pero que es una sustancia de la cual todavía no se saben las consecuencias desfavorables para la salud. El deporte cambió totalmente, nacieron los campeones "cibernéticos", los campeones tramposos, los campeones que le mienten a la gente que ama el deporte, los campeones que le mienten al mismo deporte, los campeones que siempre llevarán en su conciencia el estigma de haber hecho trampa. Los controles se profundizaron pero era muy difícil detectar durante los juegos olímpicos o campeonatos mundiales u otros torneos importantes el dóping. Los laboratorios invirtieron cientos de millones de dólares en drogas, y prepararon a «médicos milagrosos», que sabían bien cuanto tiempo antes había que parar con las drogas para pasar con tranquilidad el control de la maquinaria antidóping.

Entonces los dirigentes tomaron una medida muy positiva: el control antidóping sorpresa. Y vaya si fue sorpresa, cientos de casos positivos en el mundo certificaron las sospechas en procesos de crecimiento deportivo, sobretodo en la natación femenina cuyos resultados eran casi milagrosos, como el de las chinas, respaldadas por equipos de técnicos y médicos de la ex Alemania Oriental, que dejaron en la natación del mundo el triste recuerdo de dos décadas de victorias y récords inigualables, pero tan sospechosos como los logrados por la natación china en la actualidad. Hoy las «Walkirias Alemanas» confiesan que fueron drogadas y que están arrepentidas, e incluso en algunos casos devolvieron sus medallas olímpicas. Dios ¡Cuánta Basura!

¿Y el deporte? Las medidas contra esto deben ser duras, los reglamentos son claros y al deporte, los atletas tramposos no le sirven, deben ser erradicados de raíz.
Debe terminar la sensación de que competir en el alto nivel, es como sentarse a jugar a los dados con un tahúr, sabiendo que los tiene cargados y no lo podemos probar.

Es por todo esto que tratando de preservar la salud de nuestros jóvenes deportistas, le pedimos que no se dejen llevar por el facilismo de las drogas, no es el camino correcto, el deporte es importante, porque es una escuela de vida, y por la vida hay que caminar sin la compañía de las drogas.







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